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A unos 2000 Kms

Ayer leyendo la prensa me entero que era el día Internacional de Internet, que cosas. Para mí, que vivo lejos de mi gente ese día ocurre en cada segundo que dura mi exilio alemán. También leo que ya la gente no escribe cartas, a mano, con su sello y su buen lametón amargo. A mí me traen buenos recuerdos de infancia, cuando esperaba días interminables mirando el buzón a que llegara el cartero con esa carta de ese amor de verano. También me acuerdo, mucho más reciente, de unos días malos que pasé y en los que si tuviera que haber esperado la llegada de la carta por correo convencional, quizás no hubiera podido aguantar lo que sentía, y hubiera sufrido más de lo que lo hice.

Gracias a Internet, la distancia no “existe”, puedo hablar, ver y hasta sentir a los míos, y por ello no siento lástima ni añoranza por ese pasado bonito pero algo “inútil” en la actualidad.Un gran amigo mío, en esos días me propuso un juego. Un juego-trampa, quería que escribiera sobre cosas bonitas que me hicieran olvidar o dejar a un lado el pesimismo que había en mí. No fui capaz y él se sintió derrotado, como si su amistad no hubiera podido ayudar en esos momentos  a su amigo necesitado. Él no sabía que el derrotado era yo, y por eso le escribí esto.

“Me hablas de que has perdido, de que tu corazón se siente derrotado, una vez más. Y esta vez yo tengo la culpa, como quizás en alguna otra ocasión. Lo siento, lo siento de veras. Pero quizás, gracias a tu derrota, yo haya ganado. O seguramente no haya existido esa derrota tuya. Es cierto que no te escribí nada, a ti. Pero tu trampa literaria consistía, en parte, en que yo pudiera ser un poco más feliz y dejara al lado mi dolor. Y esa parte se ha cumplido y ha sido gracias a ti. Así que si alguien ha perdido algo, ese he sido yo. Y soy yo porque no he sido capaz de con mi “libertad” de sentimientos haberte hecho a ti que liberaras algo de esa “derrota” que aún siente tu corazón.

No he podido escribir nada, bueno miento. Si que he escrito, y digamos que mucho. Pero eran solo palabras, palabras sueltas…entre las que sin yo quererlo se “entrometían” muchas con un significado que me hacía derivarlas en ese recuerdo, doloroso, al amor perdido.  Y eso hizo que esas palabras de amor, de felicidad (aunque haya sido pasada) y de grandes recuerdos de mi vida se fueran ordenando sobre mi cabeza al verlas escritas sobre el papel. Como hace tiempo escribí “Millones de palabras revolotean por mi cabeza, están preparadas para salir. Lo difícil es que se ordenen, primero una, luego otra y así hasta poder decir algo con sentido, que pueda aportar algo y sobre todo que sea sincero.”

Pero ahora, como otras veces, mi corazón es egoísta. Y sólo quiere lo que no puede tener. Y mi alma se empeña en recordarme o hacerme creer que solo he sido feliz con ella. Cosa que, menos mal, me pasa a ratos nada más.

También está mi subconsciente, ese que siempre “dice” la verdad, ese que me hace saber que los míos, mi gente, esos que nunca me han fallado, aunque a veces lo parezca, van a estar ahí. Y eso es lo que me hace ser feliz, contar los días que me quedan para ir a Sevilla, aunque sólo esté 3 días. Saber que sin que os llame estáis dispuestos a todo. A ir a recogerme al aeropuerto, tomarnos algo, dejar de estudiar (aunque eso es más fácil, jeje!!) salir más tarde de currar, o incluso recorrerse 300kms (aunque no siempre se pueda).

Porque eso es lo que al final, aunque duela por aquello de echar de menos y sobre todo la distancia, es lo que me hace ser feliz. El estar pendiente de Internet por si alguno se conecta, y cuando lo haga “gritar” un holaaaaa!!! enorme.  Saber que cuando vuelva, os podré dar un beso, un abrazo y que todo será como antes, o incluso mejor. Esas cosas me hacen feliz. El recordar ese precioso momento de un beso con abrazo y un “que te vaya bien por Alemania”, “dentro de nada estarás aquí” o “vuélvete ya!”, o la más bella y sincera de las sonrisas, me hacen sobreponerme, o intentarlo por lo menos, a las adversidades que me encuentro.

Como te he dicho al principio, tú no has perdido. Creo que tú has ganado, y yo gracias a ti también. Así que, se puede decir que hemos ganado los dos, o mejor dicho han ganado nuestros corazones. Yo me siento mejor, y gracias a mi tardanza y tu escrito me siento aún mejor. Espero que la conversación del otro día y esto te hagan sentir algo mejor a ti también.

Te quiero hermano, Un beso enorme.”

Sin Internet, estos dos corazones distantes hubieran tardado demasiado en curarse y esa espera frente al buzón hubiera sido eterna y muy dolorosa.

Yo, si los románticos quieren, le doy un lametón a un sello y luego pulso enviar. Simplemente por el bien de todos  nuestros corazones.

ÁS_FdN

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