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Carta de despedida

Hoy me siento delante del papel en blanco para decirte que se acabó, que no aguanto más esta falsa. Llevo disimulando, tragando y poniéndote buenas caras demasiado tiempo.

Hoy me siento delante de este papel en blanco cual soldado que le escribe a su amada sabiendo que ya le han puesto su nombre a una bala y no volverá, como el marinero que embarca buscando tierras ricas, quizás un tesoro y que sólo Neptuno sabe el destino que le aguarda.

Hoy me siento delante de este papel para expresar mis sentimientos, para decirte al oído que no puedo más. Nuestra relación empezó como todas, al principio algo titubeante por culpa de los nervios y la inseguridad. Todo tiene que ser con cautela, midiendo las palabras para que nada te sentara mal. Después, cuando cogimos confianza todo empezaba a ir maravilloso, nuestra relación iba a más y no había ninguno más especial que tú.

Ahora puedo decir en voz alta que he sido el primero en tu vida, el único que te ha tocado, el que te ha hecho más feliz en todos nuestros encuentros. Hubo algún otro antes, claro, pero sólo fueron cosas sin importancia, nada definitivo.

Hoy me siento delante de este papel para decirte que todos mis sentimientos hacia ti han cambiado. No pienses, ni tú ni los que leerán esto, que ha sido una decisión fácil la de ponerme a escribirte, ni mucho menos, pero te he sido fiel desde el segundo uno y más de una vez he tenido tentaciones, como todo ser humano.

Hubo un tiempo en que sólo viví para ti, para tus caprichos y tus desaires, para ponerte bonita, para que no te faltara nunca un detalle, siempre pendiente de ti.

Hoy me siento delante de este papel para decirte que la próxima, será la última. Nos veremos, me reprocharás algunas cosas, yo agacharé la cabeza y tiraré “palante”.

Hubo buenos momentos, no lo dudo, pero esta vez, y sólo por esta, no me guardaré ningún recuerdo agradable del tiempo que estuvimos juntos. Bueno, te reconoceré que la despedida me será muy grata, no me importa que pienses que soy un mal típo…

Hoy me siento delante de este papel, ya no tan blanco, para decirte que he perdido mucho tiempo de mi vida en ti, más del que te mereces. Quizás fueron los demás los que se cargaron esta relación, quizás fue que se vició nuestra historia…

Como dijo el poeta, “…hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo…” Siento ser tan duro para terminar este escrito, pero me dejas más sinsabores que alegrías, más cabreos que felicidad. Ya no eres el mismo que conocí. Proyecto, has cambiado demasiado…

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  1. Fernando
    8 marzo, 2011 en 11:36

    ánimo guerrero…tus palabras me recuerdan (en otro contexto claro) a la canción de Silvio Rodríguez Ojalá

    Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
    para que no las puedas convertir en cristal.
    Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
    Ojalá que la luna pueda salir sin tí.
    Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

    Ojalá se te acabé la mirada constante,
    la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
    Ojalá pase algo que te borre de pronto:
    una luz cegadora, un disparo de nieve.
    Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
    para no verte tanto, para no verte siempre
    en todos los segundos, en todas las visiones:
    ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

    Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
    Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
    Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
    Ojalá que el deseo se vaya tras de tí,
    a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

  2. Fernando
    8 marzo, 2011 en 11:37

    Ojalá pase algo que te borre de pronto
    […]
    para no verte tanto, para no verte siempre
    en todos los segundos, en todas las visiones
    ojalá que no pueda tocarte ni en La Morada

  3. el filosofo
    8 marzo, 2011 en 12:15

    No sabes como te entiendo Guerrero… mi sinsabor no se llama “Proyecto”

    Cada vez me gusta más como escribes, larga vida a La Moradaaa!!!!!

  4. Comodoro
    8 marzo, 2011 en 12:40

    Animo muchachos, las batallas no duran siempre. No hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista. Todos tenemos autodefensas mas que suficientes para salir de los ahogos…que si joder…
    Un abrazo correligionarios y buenos vientos

  5. MoraDama
    8 marzo, 2011 en 19:54

    Bueno, bueno…asustaita que estoy todavía…La próxima vez que pienses escribir un post así avísame de antemano para que se me prepare el cuerpo…
    Perfecto, un post perfecto. Cada párrafo me ha intrigado más y más. Mi cabeza cavilaba al mismo tiempo que asimilaba tus palabras. Me he asustado, por supuesto, porque sinceramente no conseguía descubrir al destinatari@ de tu carta.
    Uno de tus mejores post, sin duda…Ánimo y sigue transformando tus frustaciones, rabia, tristeza… en post tan magníficos como éste.

  6. el filosofo
    8 marzo, 2011 en 20:21

    Más gente pensó al leerlo cosas de su vida, momentos y sentimientos propios… como toda buena historia tiene un giro final asombroso. Enhorabuena Guerrero…yo diría que es el mejor que has escrito. O no.

  7. 8 marzo, 2011 en 20:36

    Posiblemente, pelotazo de fama “controladora” a parte, es sin duda, el que más me ha confortado al releerlo. Quizás muy triste, pero sin duda realista. Una pena que haya personas, que hay y muchas, cuyos “Proectos” tienen nombre y apellido, están bautizadas y responden a un nombre del Santoral…eso sí es una pena…

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