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El Tango del Diego

     Como dijo el poeta argentino, “volver con la frente marchita”, así se viene a nosotros el personaje que hoy subirá a otro paraíso, el celestial de La Morada.

     Si fuera de ascendencia romana, su letra favorita sería la X, y no porque le gustara empatar, precisamente.

     Este genio que hoy vuelve a aparecer en nuestras vidas ya lo hizo, como Curro, allá por 1992 cuando en Sevilla celebrábamos la EXPO´92 que tanto cambió la cara de nuestra Hispalis más añeja. “Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno” decía Gardel.

     1960, Buenos Aires, nace un regordete en Villa Miseria. Curioso lugar para nacer. Más que curioso desafortunado. Hambre, suciedad, robos,…ese es el lugar que vio nacer y crecer a D. Diego Armando Maradona, de segundo apellido Franco. ¿Quién no ha visto imágenes del  pequeño Diego golpeando un trapo cosido a modo de balón de reglamento, ¡¡cómo los buenos!! “La vieja calle dónde me cobijo, tuya es su vida, tuyo es su querer”.

     Y se preguntaréis qué méritos ha hecho el Diego, como a mí me gusta llamarlo. Ni barrilete cósmico  como Victor Hugo, ni el Pelusa. Simplemente el Diego. Pues os lo explico. Este pequeño argentinito, ya nació con hambre, mucha, la que se estilaba allá por la Boca, y mucha sed, de triunfo. Nada ni nadie pudo impedir que este pibe cumpliera su sueño y el de otros muchos que lo elevan a los cielos más argentinos.

     Cuando contaba con muy pocos años, 16, debutó en La Bombonera, pero la de Boca…su estadio, el de su equipo con mayúsculas. Cantaba el trovador: “Y aunque no quise el regreso siempre se vuelve al primer amor.” Su destino estaba escrito.

     Pero lo hizo con la camisola de Argentinos Jrs su primer equipo en la élite. Seis meses después de sus primeros pasitos, siempre zurdos, debutó con la que sería su santo y seña, la albiceleste. Tuvimos el orgullo, los que lo recuerden de ver al Diego corretear por las verdes praderas junto a Naranjito, allá por 1982, justo antes de fichar por el equipo del FC Barcelona. Salto a Europa y comienzo de una nueva era en la Historia del Fútbol y de toda la Humanidad. Poco a poco, se fue convirtiendo en lo que a día de hoy es, el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos.

     En Nápoles, vivió lo que el poeta sintió, que “veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras te busca y te nombra”. Muchas. Miles, millones han sido las críticas y las personas que lo han derrotado, que lo han tirado por tierra por cometer un error. El mayor de su vida, el que le hipotecó su alma al diablo. Las drogas.

     Voy a jugar a ser abogado del diablo, y con ello perderé una nueva batalla…

     Imagínense ustedes, alguno seguro que se siente aludido.  Pequeño, mucha hambre, mucha mierda  en tu casa, mucha mierda en las calles y más mierda en “lo´alto”. Las moscas no permiten que te lleves tus sucias manos a la boca para saborear con ansias una pequeña hogaza de pan. Tu única diversión es darle patadas a un balón, flojito, no vaya a ser que te rompa una uña, porque de botas Nike nada de nada, ni tan siquiera unas de aquellas MARCO con la que tanto disfrutábamos de chicos. De buenas a primeras, te llega la fama, el dinero, las mujeres, el éxito y tú sin saber leer ni escribir correctamente. Ya sabemos lo que implica todo esto, como los donettes, “ que te salen amigos por todas partes” ¿y qué amigos? Pues gentuza de todo tipo, siempre, de la peor  calaña. Regulares, malos, traidores y sobre todo de los que te ríen las gracias para que pagues la “conviá”…Buenos ninguno.

     Eso, sólo eso fue lo que le pasó a este argentinito de veintipocos años. Se vio con 3 “perras” en el bolsillo y pensó que se le acababa el mundo. Digamos que estaba en el momento preciso, a la hora precisa y en el lugar idóneo para terminar como terminó. Nápoles. Los títulos que conquistó para este equipo de tres al cuarto quedaron totalmente ensombrecidos por sus juergas, sus putos vicios y sus malas compañías.

     Y me diréis que por qué hay que perdonarlo, pues muy sencillo. Caer, parece muy fácil, y más cuando uno reúne todos los requisitos que tenía el Diego, dinero, ignorancia, ganas de descubrir y vivir lo desconocido y más dinero… Pero más difícil es volver. Y lo hizo, aunque vivan en él los recuerdos del infierno para siempre. Cada noche tararea este tango:

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.

Tengo miedo de las noches
que pobladas de recuerdos
encadenen mi soñar.

Pero el viajero que huye
tarde o temprano
detiene su andar.

     Y nunca huyó de lo que hizo, nunca detuvo su andar, lo asumió e hizo ver al mundo su error. Y consiguió su premio más allá de mundiales, ligas y copas. Su premio fue vestir la Sagrada Casaca Blanca de tu/mi/nuestro Sevilla Fútbol Club (cómo le gusta al Filósofo…) Su X romana a la espalda. Gracias Diego por brindarme esa decena de toques a una naranja de reglamento o a ese papel plata del bocadillo de mortadela.

     Este señor, bajito, mal educado y con aires de prepotente, hizo feliz a todo aquél que lo vio jugar, a todo aquél que le reza allá por Su Iglesia, en Argentina, y a todo aquel sevillista que recuerda sus goles por la escuadra, su barriguita prominente y esa camiseta Bukta… ”Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez”.

     Como dijo el charrúa: ”La va a tocar para Diego, ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, deja el tendal y va a tocar para Burruchaga… ¡Siempre Maradona! ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! Ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta… Gooooool… Gooooool… ¡Quiero llorar! ¡Dios Santo, viva el fútbol! ¡Golaaazooo! ¡Diegoooool! ¡Maradona! Es para llorar, perdónenme… Maradona, en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos… Barrilete cósmico… ¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina? Argentina 2 – Inglaterra 0. Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona… Gracias Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2 – Inglaterra 0”.

     ¡¡Miembros de La Morada!!

     Presenten respetos, con categoría superlativa a D. Diego Armando Maradona Franco.

 

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  1. el filosofo
    3 noviembre, 2010 en 21:45

    que decir del Diego…en lo deportivo.Porque en lo personal cada uno tendrá sus circunstancias…”es un ángel y se le ven las alas herídas
    es la biblia junto al calefón”
    lo lleva en el nombre…el Dié..el 10…D10S…yo tuve el placer de verlo vestir la sagrada casaca de tu/mi/nuestro Sevilla… le ví dar pases, goles (pocos)..y lucir el brazalete del equipo más grande de Andalucía…como decía Calamaro: “siempre te vamos a querer por las alegrías que le das al pueblo y por tu arte también.”

  2. 4 noviembre, 2010 en 11:57

    Bueno Juanma mi arma de nuevo sin palbras y con pelos como escarpias!!! cada vez escribes mejor, y reflejas como nadie sentimiento, sabes llegar y hacer vibrar con tus palabras y tu forma de escribir. Mi más sincera enhorabuena, una vez más.

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